Profundizar en la espiritualidad de comunión.

Centro de Mariápolis las Matas (Madrid)

25 y 26 de junio de 2019

FIN DE SEMANA PROVIDENCIAL EN EL CENTRO MARIÁPOLIS LUMINOSA, EN LAS MATAS, MADRID (25 Y 26 DE MAYO DE 2019).

Providencial por lo inseguro de su celebración hasta casi última hora y, sobre todo, por las gracias que se nos han regalado.

Un amigo me recuerda que hay un encuentro en Madrid ese fin de semana y solo una persona ha confirmado su participación (Jose María), es posible que se suspenda.El viaje me parece agotador, “lo pensaré”. Después otra amiga (Josefina) me lo vuelve a recordar, pienso que ella quiere ir y se animaría si yo también voy… “¿vamos?…”, poco después alguien me pregunta si podría acompañarnos otra tercera persona (Renata), pero necesita ir con asistente (Mari Paz). Somos cinco, cinco plazas tiene mi coche. El Espíritu Santo me recuerda que solo abrazando a Jesús Abandonado en el servicio a los demás, Él estará vivo entre nosotros, no importa lo que me apetece hacer, solo amar. Rápidamente le respondo “vale”, llamo a Ricardo, el encuentro se hace. Nos ponemos de acuerdo en los detalles. Después me entero de que Mari Paz va para acompañar a Renata, Josefina va por acompañarme a mí, yo voy por acompañar a Josefina, Jose María se ofrece para conducir todo el camino, el amor mutuo se abre paso, Jesús está en medio nuestro. Su presencia se palpa, y sus frutos también: inmensa paz, renunciamos a pequeñas comodidades con alegría, cada uno reduce su equipaje para dejar sitio al de los demás, preparamos el viaje sin miedo. El encuentro ha comenzado.

Cuando llegamos a Madrid nos enteramos de que si no nos llegamos a decidir, se cancela todo. En el ambiente se palpa una acogida plena, el amor recíproco está en el aire, nos sentimos cómodos, felices, cenamos en casa de Sole y Loli, nos acompañan otras personas, una mesa perfecta, Josefina dice somos los 12 apóstoles y Jesús con nosotros, Renata es feliz al reencontrarse con antiguos amigos, nos relacionamos con la fluidez de una familia muy bien avenida. El amor está en cada detalle, cada mirada. Estamos en casa.

Los dos días siguientes transcurren en el mismo ambiente, repasamos los 12 puntos de la espiritualidad del Movimiento: Dios Amor, la voluntad de Dios, la Palabra de Dios, El amor al prójimo, el mandamiento nuevo, Jesús Eucaristía, la unidad, Jesús Abandonado, María, La Iglesia-comunión, El Espíritu Santo y Jesús en medio nuestro..

Escuchamos a Chiara hablar de estos puntos, de cómo ella vive cada uno de ellos, compartimos experiencias, reflexionamos en grupo, también individualmente. La profundidad de las palabras de Chiara nos emocionan. Del mismo modo, nos llegan las de Javier y otros focolarinos y voluntarios vecinos que nos acompañan y participan con nosotros. También asisten otras personas de Madrid y de origen peruano y chileno. El intercambio de impresiones, experiencias e historias fluye. Es como si nos conociésemos de toda la vida. Profundizo más en mi relación con El Espíritu Santo, lo reconozco como un amigo, generoso, fuerte, siempre presente, insiste en hablarme, a veces le hago gritar, nunca me deja.

La noche del sábado festejamos, se improvisa una merienda, charlamos, reímos, el tiempo pasa sin darnos cuenta. Nos parece estar en el monte Tabor, “¿y si hacemos unas tiendas y nos quedamos aquí?”

Los videos y charlas son súper interesantes, pero la espiritualidad hecha vida a nuestro alrededor es lo que verdaderamente me transmite la realidad del Movimiento, siento como mi deseo de entregarme por completo al Ideal es cada vez más firme y más preciso. Es como una gimnasia en la que María es la educadora; la miro a ella, su renuncia, su SI, con ella, desde ese vacío, es más fácil encontrar a Jesús, con la serenidad de quien se sabe en manos de un Padre Amor, y el Espíritu Santo siempre inspirando, mostrando los detalles en los que concretar el amor: dejar paso, ayudar a cargar algo, anticiparme a las necesidades de otros renunciando a mi comodidad, reconocer tentaciones, no buscar escusas para parar, aceptar mis limitaciones y ofrecer cualquier sufrimiento. Incluso cosas cotidianas como alimentarme correctamente o el aseo personal, visto desde la perspectiva de que mi cuerpo es templo del Espíritu Santo, un regalo de Dios y, como tal, lo cuido, no por mí, sino para estar preparada para cumplir su voluntad. Es curioso, experimento una paz inmensa, muchas cosas ya las hacía antes, pueden ser habituales para cualquier persona de buen corazón, bien educada, pero hechas con amor surgen sin sentir, aparecen continuamente nuevas oportunidades que no veía, y en el fondo de mi corazón encuentro una paz extraordinaria.

Estoy inmensamente agradecida por las gracias recibidas estos días. Desde Murcia fuimos a Madrid cinco personas dispuestas a amarnos y volvimos cinco personas con mucha más fuerza para hacerlo, con nuestros tropiezos y fallos, pero la seguridad de pertenecer a esta gran familia nos da la fuerza para recomenzar y volver a recomenzar cada vez.

Fina Mari Durán

2019-05-25 encuentro adherentes

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