Entrevistamos a Mounaime Mihit, uno de los ponentes en el evento realizado en Aljucer el 29 de noviembre de 2025 con el título: III Encuentro con África, “Por una convivencia en Paz”.
Monuaime, pertenece a una comunidad musulmana de inspiración sufí en Roldán (Torre Pacheco) y a la ONG internacional AISA.
La ONG AISA Internacional se moviliza regularmente para resaltar el diálogo de civilizaciones, religiones y culturas y promover la Cultura de Paz a través de acciones concretas, dirigidas al entendimiento mutuo y la cooperación entre los pueblos.
Se opone al discurso divisorio y a las tentaciones de retraimiento identitario, ya sea nacionalista, religioso o comunitario.
Invita a todos a actuar para reemplazar la cultura del miedo y el odio por una verdadera Cultura de Paz.
La tarde del 29 lo hemos tenido en Aljucer y le hemos realizado la siguiente entrevista:
- ¿Qué te sugiere el título del encuentro “Por una convivencia en paz”?
El título me transmite una intención muy clara: crear un espacio donde podamos escucharnos y mirarnos sin prejuicios.
Hablar de “convivencia en paz” no es algo abstracto; tiene que ver con cómo vivimos juntos en el día a día, cómo construimos relaciones reales entre personas que venimos de culturas distintas, pero compartimos una misma sociedad.
Para mí, el título invita a reconocer que la paz no es solo ausencia de conflicto, sino esfuerzo, diálogo y voluntad de entender al otro.
- ¿Cuáles son para ti las dificultades para una convivencia en paz en España entre africanos y españoles, musulmanes y católicos y entre inmigrantes en general?
Desde mi experiencia, una de las mayores dificultades es el desconocimiento mutuo. Cuando no conocemos la historia, la cultura o la religión del otro, es fácil caer en estereotipos.
También influye mucho la falta de espacios donde podamos encontrarnos de verdad, sin filtros. A eso se añade que algunos discursos mediáticos exageran problemas o los presentan de forma sensacionalista, lo que alimenta miedos que no se ajustan a la realidad.
Además, las diferencias religiosas a veces se usan como barreras, cuando en realidad la mayoría de los conflictos no son por la fe en sí, sino por cómo la interpretamos o cómo nos la presentan.
Y, por supuesto, la situación socioeconómica de muchos inmigrantes también crea tensiones: la precariedad, la falta de oportunidades o la burocracia generan frustración que después se confunde con cuestiones culturales.
- ¿Qué propondrías para mejorar esa “convivencia en paz”?
Creo que lo primero es crear más espacios de encuentro reales: actividades, proyectos conjuntos y conversaciones honestas. Cuando las personas se conocen de verdad, muchas barreras desaparecen solas.
También es necesario trabajar la educación intercultural desde edades tempranas, para que los niños crezcan entendiendo la diversidad como algo normal y positivo.
A nivel comunitario, hace falta promover referentes africanos y musulmanes en positivo, visibilizar experiencias, dar voz a quienes normalmente no la tienen. Y, sobre todo, facilitar el diálogo: no evitar los temas difíciles, sino abordarlos con respeto y datos fiables.
- ¿Qué te pareció el encuentro y cómo te sentiste?
Para mí el encuentro fue muy enriquecedor. Como ponente, me sentí escuchado y respetado, y agradecí que hubiera tanta apertura para hablar sin miedo y desde la sinceridad. Sentí que la gente tenía ganas reales de aprender y de acercarse, y eso te da mucha energía. También me hizo reflexionar sobre lo mucho que todavía podemos mejorar, pero salí con la sensación de que encuentros así sí marcan una diferencia.
Fue una experiencia que me confirmó que el diálogo es la herramienta más poderosa que tenemos.
Muchas gracias Mounaime y hasta la próxima.